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13 de septiembre de 2017

Diógenes Valdez, controlador aéreo y el literato

El controlador aéreo y literato Diógenes Valdéz, cuando dirigía la Biblioteca República Dominicana

Posiblemente pocos recuerden a Diógenes Valdez. Se trata de un controlador de tránsito aéreo y literato,  galardonado con el Premio Nacional de Literatura, pero  que también llegó a ser Director de la Biblioteca República Dominicana. Diógenes Valdez, oriundo de San Cristóbal, se formó inicialmente como controlador aéreo en República Dominicana, instruido por el cuerpo de instructores de la entonces Dirección General de Aeronáutica Civil. Pero luego, por sus calificaciones teóricas prácticas en las dependencias de control de tránsito aéreo de la entonces Dirección General de Aeronáutica Civil, DGAC, fue  becado  para continuar su formación en  el Centro Internacional de Adiestramiento de Aviación Civil (CIAAC) de Ciudad México, donde viajó en el año 1969.
Conocí a   Diógenes Valdez, a mediado de la década de  los años  setenta, cuando llegué como un “pino nuevo”  al Centro de Información de Vuelo de Las Américas. Para entonces, Diógenes Valdez,  laboraba como controlador de tránsito aéreo en el FIC. En el 1976, Diógenes  ya era un  profesional CTA con bastante destreza para manejar un tránsito aéreo bajo el método “control  manual”, en el que no existen las presentaciones que facilitan, grandemente, la visualización de la situación del tránsito aéreo, haciendo de este quehacer algo más llevadero. Para entonces, la formulas del alcance y del cruce y el computador de Dalton. Sin embargo, cuando se dialogaba con Valdez se notaba la profundidad de este hombre en lo referente a sus inquietudes sociales.
Para entonces Valdez ya  tenia bien fijadas su actitudes literarias, pero también dejaba notar  una clara conciencia política y social, en una época caracterizada por intolerancia política, en la que  era obligatorio pagarle a Don Primitivo “el peso del partido” “sopena”  de ir a parar al despacho más importante del edificio de Telecomunicaciones ubicado en la tercera planta de La Isabela Católica, para allí  recibir la “reprimenda” de lugar, luego de ponerse al día con los pagos. Recuerdo su claridad de juicio cuando planteaba sus criterios profesionales y políticos.
Cuando Valdez  profundizó y se sumergió más en el mundo literario, publicó un primer libro de cuentos,  bajo el  título "El silencio del caracol".  Para entonces tuvo la cortesía de obsequiarme un ejemplar de la obra, libro que aún conservo. Después de publicar  “El silencio del caracol”  y otros cuentos, incursionó, con éxito, en las  novelas, publicando  novelas como: “Todo pude suceder un día”, “La pinacoteca de un burguez”, “Motivos para aborrecer a Picasso”, “El arte de escribir cuentos”, “Buenas noche dulcecámara”, “El relámpago entre las sombras”, Fauno oculto en el follaje.  Entre sus novelas se destacan “La telaraña”, “Lucinda Palmares”, “Los tiempos revocables”, “Retratos de dinosaurio de la era de Trujillo”, “El viento y la noche”, “Huella en la arena mojada”, “El cisne enfermo entre otros” En el año 2005, Valdez fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.
Con anterioridad a su ingreso a la DGAC, Valdez ya había viajado a Sudamérica, específicamente a Uruguay,  donde inició sus estudios en literatura. Me encontré por última vez con este hombre en Santo Domingo en el 2008, y como habría de esperarse no hablamos literatura, hablamos de aviación, actividad que siempre llevó en su mente junto a sus actividades literarias. Diógenes Valdez, el controlador y literato,  murió en septiembre del 2014 en su natal San Cristóbal, ciudad de la que nunca se marchó de manera definitiva.


    


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