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28 de marzo de 2015

Andreas Lubitz, ¿Convencimiento o las dudas razonables?

Andreas Lubitz, foto Le Monde


Pocas horas después del  terrible accidente del vuelo 4U-4525 de  Germanwind, en los Alpes franceses,  ya el mundo manejaba la hipótesis del fiscal francés Brice Robín  que ha señalado la responsabilidad del copiloto Andreas Lubitz, como presunto causante de la maniobra que llevó  al A320 a estrellarse en los Alpes franceses, matando  a sus 150 pasajeros.  Hasta el momento, la presunta responsabilidad de Lubitz Andrea sigue siendo solo una hipótesis, debido a que, hasta  ahora, no existe una investigación concluyente que haya determinado la inequívoca veracidad de la hipótesis francesa.
   
Como deben haber percibido, ahora están saliendo a la luz pública  una serie de especulaciones en relación a la salud mental del copiloto, e incluso, una ex novia  ha dado a conocer la versión de que Andreas Lubitz le había manifestado que “su nombre seria recordado”.  En lo particular, me parece poco probable que la división de medicina aeronáutica de Alemania dejara pasar por alto una situación médica, como la que se presume padecía el copiloto. Bajo esa condición continuar volando en una aerolínea comercial es muy poco probable, por no decir imposible. Los médicos aeronáuticos siempre tramitan los reportes médicos a medicina aeronáutica de los reguladores y estos los envían a las gerencias de las  aerolíneas para los fines de lugar.

Creo que por más que se quiera acoger como un hecho incuestionable la hipótesis de Bruce Robín resultaría  poco probable confirmarla. Esto  debido a que,  al fin y al cabo, solo Andreas Lubitz  estuvo solo  en esa cabina de vuelo,  después que el capitán salió del asiento izquierdo, aparentemente a realizar una necesidad fisiológica. Creo estar seguro que veremos pasar los años y nadie podrá sentenciar definitivamente a Andreas Lubitz, sin que le invadan dudas razonables sobre la responsabilidad de ese joven copiloto.  


27 de marzo de 2015

Accidente Germanwing y la rápida hipótesis de la fiscalía francesa


Un tripulante  en la cabina de mando

A propósito del  accidente del A320 de Germanwing, una vez más  se pone en evidencia el factor humano como primer sospecho del terrible evento. A pesar que las investigaciones apenas comienzan, y que solo ha sido recuperada una de las “cajas negras”, el grabador de voz de cabina, el fiscal francés Brice Robín ha emitido una impactante hipótesis que ha conmocionado el mundo. De acuerdo a Robín, el copiloto Andrea Lubitz podría haber estrellado el A320 de manera  intencional, luego de haberse quedado solo en la cabina de mando, cuando el capitán salió de la cabina en momentos  que la aeronave se encontraba a  la  altitud de crucero.

Lo que me llama la atención es la rapidez  con la que  el fiscal francés emitió su hipótesis sobre la posible  causa del evento, cuando faltan elementos importantes para completar el rompecabezas que pudiera brindar una hipótesis basada en más elementos, incluyendo el grabador de vuelos (flight recorder), dispositivo  que no se ha recuperado o parece haberse desintegrado con el impacto.  Sin descartar la hipótesis del investigador de la fiscalía francesa, me hubiera gustado escuchar  el análisis  de los investigadores de la aeronáutica francesa, de quienes no he oído mucho en este caso.

A pesar  de la conmovedora hipótesis de Robín sobre la posible causas del accidente de Germanwind,  en la que propone que el copiloto habría activado  el “descenso”, lo importante seria saber ¿Bajo qué condiciones lo hizo, si es que lo hizo? o ¿Qué realmente provocó  que el copiloto al mando, no respondiera al llamado del capitán, ni abriera la puerta de la cabina de mando?. La hipótesis francesa  toma como importante el hecho de que el copiloto Lubitz respiraba normalmente, por lo que asume  que éste  estaba en control de sus actos ¿Es totalmente comprobable esto?.

De ser confirmada la hipótesis de la fiscalía francesa, no sería la primera ocasión en que un tripulante derriba o trata de derribar una aeronave actuando desde la cabina de mando. El día 7 de abril del 1994, la cabina de mando de un DC-10-30 de carga Federal Express  fue el escenario de un rudo combate entre los tres tripulantes de mando y Aurbum Calloway un ingeniero de vuelo de la empresa   que abordó  el avión en Memphis Tennessee, como tripulante extra.

Poco después del despegue Calloway atacó a los  tripulantes  con un martillo y un arpón, hiriéndolos severamente. Después de una lucha titánica, la tripulación logró someter al suicida. Con heridas graves, la tripulación del DC-10  logró aterrizar el avión  en Memphis. Calloway fue condenado a dos cadenas perpetuas. El objetivo de Calloway era que su esposa  cobrara  un seguro  por valor  de 2.5 millones de dolares que le tocaría en caso de morir en un accidente de aviación. Calloway estaba bajo investigación por parte de la empresa  Federal Express por el supuesto abultamiento  de las horas de vuelo en record  profesional.     


Apena, cinco años después,  el 31 de octubre del 1999,  algo parecido sucedió con  el vuelo EgyptAir 990, un B-767  que despegó  desde  Nueva York rumbo al  Cairo. La aeronave cayó al Océano Atlántico al Nordeste de Nueva York, matando sus  203 pasajeros más 15 tripulantes, luego que su copiloto,  Gameel Al- Batouti, aparentemente,  aprovechó  la ausencia del capitán de la cabina de mando, para provocar un violento descenso que terminó  estrellando el avión con el Océano Atlántico. A pesar de esta hipótesis, sobre este accidente del vuelo 990 de  EgyptAir, aún quedan pendientes muchas preguntas a las que no se ha dado repuestas definitivas. 

Ojalá que las dudas no envuelvan el futuro del nombre del joven  copiloto Andrea Lubitz.

25 de marzo de 2015

Últimos accidentes de aviación ¿Por qué los pilotos no hablan?


Foto: Le Monde

Nueva vez  se ha estrellado un Airbus 320, causando 150 víctimas mortales. En este caso, la aeronave  operada por la línea aérea Germanwing, chocó con una montañosa en Trois Eveches perteneciente a la región de Digne-les- Vais, en   la vertiente Suroeste de  los Alpes franceses, no muy distante de Mont Blanc.  Germanwing es un  operador de bajo coste perteneciente a la aerolínea alemana Lufthansa. El vuelo había  despegado del Aeropuerto Internacional de  Barcelona España con destino a Dusseldorf, Alemania. La mayoría de las víctimas fatales son de nacionalidad alemana, francesa y española. El aparato prácticamente se desintegro con el impacto.

Como es normal, ya se ha iniciado la investigación del siniestro con la participación de los Estados de suceso, donde aconteció el accidente que es  Francia, El estado de diseño, donde se construyó  el avión que en el caso también es Francia y el Estado operador, pero que también participa en  el diseño del A-320, que es Alemania.

En el caso particular del accidente de Germanwing,  como otros  accidentes de los que han acontecidos últimamente, los pilotos no han tenido tiempo de  reportar  los problemas causales de las emergencias a bordo. Por esta razón, conocer las causas reales de los últimos accidentes ha debido esperar la recuperación de las "cajas negras”, cuando ha sido posible recuperarlas, para entonces determinar que provocó el eventos. Mientras tanto, el misterio, las especulaciones y desesperación de los familiares de las víctimas.

¿Por qué los pilotos no hablan y transmiten a los controladores qué está pasando  en las aeronaves en situaciones críticas?. Esto es sencillo, en primer término se trata de que la tripulación tiene una misión fundamental  durante las emergencias, que es  mantener el avión volando. En segundo término, si lograre controlar el avión, la tripulación tratará  de llevar la aeronave a un sitio que le garantice realizar un aterrizaje seguro. Si todo esto se cumple, entonces la tripulación se comunicará  y dirá lo que está pasando a bordo.

Problemas como pérdida de altitud repentina por asunto de la caída  de potencia en los motores, humo en la cabina, despresurización,  pérdida de control de la aeronave, turbulencia severa  y otras mil cosas que pueden pasar en un vuelo, donde todo iba bien, provoca que la  tripulación de mando tenga que asumir tareas impostergable para salvar el vuelo.

En mi caso particular, he tenido  experiencias de experimentar emergencias  a bordo. Posiblemente la peor fue  por pérdida de potencia por el paro de dos motores. En  ese caso,  después de controlar la situación en la inmensa cabina de mando de un Jumbo B-747, donde había 3 tripulantes de mando y un mecánico de avión,  la tripulación realizó la primera llamada de emergencia a 23,000 pies, cuando ya había descendido en emergencia, desde 38,500 pies altitud donde se presentó la emergencia justo  en medio del Atlántico.

Lo acontecido con 2 (dos) tripulantes de mando y  las comunicaciones en relación al problema a bordo del  Airbus  A-320 de Germanwing, sucedió   también con la tripulación de mando del AF-447, del MH-370, y del QZ-8501, donde a los dos tripulantes de mando de esos vuelos  estaban demasiado ocupados, haciendo lo imposible por mantenerse en vuelo  para salvar la vida de sus pasajeros y las suyas propias, lo que imposibilitó  que transmitieran por la radio lo que  trataron, a todo pulmón  en las cabinas de sus  vuelos, durante los minutos que precedieron la hora final. 

Ahora, algunas informaciones sobre el percance especulan en relación a que el el copiloto de el Airbus 320 estaba solo en la cabina de mando durante la emergencia, debido a que el capitán había salido de esta, por razones no especificadas.  Imagínese si en vez de dos tripulante, solo uno  de ellos debió enfrentar  la emergencia, mientras el capitán de la aeronave fallaba en abrir la puerta de la cabina de mando, cuya seguridad ha sido reforzada por las regulaciones, después de los actos terroristas de septiembre del 2011.

Por el momento solo queda esperar los resultados definitivos de la investigación francesa, la  que de seguro arrojará la luz sobre el evento, lo que conducirá a iniciativas que evitarán que accidente de este tipo, originados en las mismas causales, no se repitan.