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12 de abril de 2016

El Gato Barbieri y su legado musical


Gato Barbieri

Durante los últimos años de la década de los ochenta, iba periódicamente a Nueva York a laborar en el aérea de operaciones de la Compañía Dominicana de Aviación. Sin embargo, además de esa tarea técnica, aprovechaba las noches de la Gran Manzana para visitar los lugares famosos, donde se tocaba buena música, y así dar rienda suelta a mi gran afición por la buena música, pero la   buena música ejecutada, no importándome que sea güira, tambora y acordeón, hasta la música de Mozart, por supuesto me refiero a Wolfgang Amadeus Mozart y no al otro. Pero en especial, soy muy aficionado a la música jazz, desde los géneros tradicionales, el jazz primitivo, el Latín Jazz de Gizzi Gillespie, las fusiones los estilos brasileños entre otros.  

Una noche de esas en que estaba en Nueva York, me subí el metro, me bajé en West 4 ST y me dirigí caminando hasta el Blue Note. Mi intensión esa noche era oír y ver al Gato Barbieri, quien estaba en cartelera durante esa semana. Quería oírlo  tocar su saxo alto en el estilo como solo él podía hacerlo.  Entré al sitio y tomé asiento en el bar y pedí una cerveza, mientras un trio de buenos músicos de jazz animaba el sitio con música de bossa-nova, animaba con exquisitas interpretaciones.

Aproximadamente a las 11:30 de la noche, entró a la tarima, situada en el centro del salón, el Leonardo “Gato” Barbieri, agarrando su saxo con la mano izquierda y saludando el público con la mano derecha. No tardo mucho para que iniciara su presentación con Blue Gala Gato Barbieri, siguió con otras interpretaciones, pero cuando interpretó el “Europa” composición que lo hizo famoso y que resulta fascinante, cuando de escucha en vivo tocada por Gato. En el interludio subió al camerino. Allí fui y ahí estaba con su sombrero negro con alas anchas.  Lo saludé. Recuerdo que en el camerino también estaba el famoso guitarrista George Benson.    

Pues como son las cosas.  De acuerdo a las informaciones, el pasado día 02 de presente mes falleció en Nueva York el afamado músico Leandro “Gato” Barbieri. Con la muerte de este coloso, la música Latinoamérica especialmente el jazz latino, pierde a uno de sus grandes representantes de los últimos tiempos. De nacionalidad argentina, el Gato Barbieri gano un Grammy por su interpretación instrumental de la música de la película el “Último Tango en Paris”. El Gato deja el mundo a la edad de 83 años después de padecer de quebrantos de salud por buen tiempo dejando como legado, su inmensa  música.    



11 de abril de 2016

¿Un avión Airbus 320-200 que cayó de una grúa?, así fue


A-320-200 de Air India, sin sus motores,  cuelga de la grúa desde donde se precipitó a tierra

Bueno, sobre aviones muchos de nosotros hemos visto bastante. A los aviones los hemos observado, estudiado, operado, montado. También muchos hemos trabajado en diferentes facetas de la industria de la aviación. Debido a ello, no son dos ni tres las circunstancias que hemos tenido que manejar relacionadas con actividad tan llamativa como es la aviación.

Es así como hemos bregado, visto u oído de aviones que se accidentan en tierra o  en vuelo, aviones que se zafan del gato hidráulico cuando los están  levantando para cambio de ruedas, lo que da bastantes problemas.  Además, aviones que se “sientan” por procesos de cargue erróneos o descuidos. Pero también, hemos vistos algunos corre, corre por calzos mal colocados o por “parking brake” olvidados, o bien, cuando ocurre la falacia en la que el capitán cree que "el avión se va porque  está rodando" y va a chocar con la terminal, cuando la realidad es que al avión de al lado de otro avión que lo están empujando hacia atrás, desde un gate cualquiera.

En mi caso particular he visto y oído mucho de estas cosas de la aviación. Sin embargo, nunca había oído noticia alguna que diera a conocer que un avión grande, como lo es  un Airbus 320-200, cayera de una grúa que lo tenía suspendido en el aire, mudándolo de un sitio a otro. Pues así fue, el accidente tuvo lugar en el aeropuerto de Begumpet de la ciudad Hyderabad, de la India. El evento aconteció cuando la aeronave era reubicada de un sitio a otro, con el objetivo de utilizarla en tareas de entrenamiento para las tripulaciones de vuelos de la compañía Air India.
   
De acuerdo a las especificaciones técnicas del constructor del avión, el aparato pesa cerca de 50 toneladas vacío, menos el peso de los dos motores en este caso, por lo que la operación de levantarlo con una grúa, debe ser una tarea de sumo cuidado. Sobre todo, tener bien claros los puntos por donde hay que levantarlo, de forma que no se creen momentos y que el avión permanezca en total balance y equilibrio y que no pase lo que a este A-320 de Air India.   


10 de abril de 2016

Los Papeles de Panamá y las “cuentecitas offshore” del patio


Mapa tentativo de las red de naciones con cuentas offshore en Panamá

Si mal no recuerdo, un viernes de finales de octubre del 1983, a primeras horas de la tarde, despegamos en un vuelo de la Compañía Dominicana de Aviación (CDA),desde el Aeropuerto Internacional Las Américas, rumbo al Aeropuerto Internacional de Tocumen, Panamá. Para entonces la empresa iniciaba a realizar vuelos a Panamá y Colombia, operando dos vuelos semanales desde Santo Domingo, cubriendo la ruta a Ciudad Panamá desde donde proseguía al aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, Colombia y desde allí retornando a Santo Domingo. El vuelo de aquella tarde era comandado por el Capitán Eddy Francisco Tineo y yo iba a bordo en función de mi trabajo como el de despachador del vuelo a esos destinos que se iniciaban.  

En medio de aquel vuelo, cuando avión pasaba cerca de la posición llamada “Aguja”, salí de la cabina del mando y noté que en el asiento 1A del aparato estaba ocupado una persona a quien conocía y que saludé, y sin yo preguntárselo, me comunicó <<voy a Panamá a realizar una operación en un banco en el que tengo “una cuentecita”>>. Por supuesto, no le hice preguntas sobre el particular y aunque no conocía transcendencia de Panamá en el asunto del manejo de ese tipo de “servicio” bancario “offshore”, para entonces, si se me quedó en la cabeza el asunto.

A propósito de aquel encuentro, ahora sucede  que Panamá se ha puesto de moda con la filtración de 11.5 millones de documentos, situación  que ha dejado al descubierto la participación de figuras locales, regionales y mundiales del campo político, empresarial y otros ámbitos del quehacer, quienes mantienen cuentas bancarias “offshore” en Panamá, muchas de ellas supuestamente, engrosadas con dinero “opacos”. Entre las cuentas offshore, unos cientos de ellas se han identificado como pertenecientes a dominicanos y dominicanas. 

Ahí está la “vaina” como decimos. Entre los locales que  “suenan”, nadie se ha negado, que yo sepa, y a pesar de que aquí “ná e ná”, nadie quiere que sus “asuntos" escritos en los Papeles de Panamá salgan a la luz pública  y que las gentes lo “murmure por atrás”, y peor aun,  que de repente su figura, de repente, salga en un reportaje de televisión, eso sí que seria  una verdadera desgracia, sobre todo, cuando los ingresos no se  compadecen con “los montos offshore”. “En República Dominicana es más cómodo y conveniente, aparentar se serio que serlo”.

Bueno, el vuelo de referencia descendió, sobrevoló Ciudad Panamá y recaló sobre la Isla Taboga en la costa del Océano Pacifico, sobre la cual viró para dirigirse a final de la pista 03 y aterrizar en  Tocumen. Sobre el “amigo de la cuenta “offshore” de aquel vuelo, le diré que se marchó del país hace años. La última información que tuve sobre "el amigo" fue que estaba cumpliendo una pena de 15 años en una cárcel federal localizada  en un país del Norte, donde fue a parar por su gran amor al “mercurio”. En muchas naciones del mundo “se está obligado a ser serio, aunque usted no lo aparente”.